La actualidad informativa está inevitablemente marcada por el terrible accidente ferroviario de Urda. Una tragedia que exige esclarecer lo sucedido y adoptar las medidas necesarias para mitigar lo más posible que vuelva a repetirse. Pronto, previsiblemente, la atención volverá a centrarse en la contienda electoral. Pero, entre titulares, no deberíamos perder de vista una cuestión fundamental para nuestras finanzas públicas: la necesidad de recuperar la normalidad presupuestaria. Sea cual sea el Gobierno que la aritmética electoral nos arroje, aprobar unos Presupuestos Generales del Estado para 2027 debería ser una prioridad.
