Los votantes de Estados Unidos tenían muchos motivos para darle un varapalo a Donald Trump en las elecciones de medio mandato del martes pasado. El aumento imparable de los precios de la gasolina, como resultado de una guerra en Irán inexplicable e inacabable; el coste de la vida en general, que también acusa el impacto de los aranceles; las redadas de los agentes antiinmigración, que han aterrorizado a las minorías latinas que antes votaron al republicano; la desconexión con la realidad del presidente, que cerró la campaña hablando de su reforma del estanque del monumento a Lincoln en vez de prestar atención a los problemas de los ciudadanos. También ha pesado en el castigo, aunque menos, la política exterior: el acercamiento a Vladímir Putin frente al alejamiento de los aliados tradicionales; el apoyo incondicional a Israel, pese a sus matanzas en tierra palestina, y su influencia en la decisión de ir a una guerra que solo convenía a Benjamín Netanyahu.

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Manuel Muñiz, rector de IE University y presidente de IE New York College, con el periodista Jordi Fábrega en el foro WIP, el martes en Barcelona.

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