La gobernanza de la inteligencia artificial evoluciona tan dinámicamente como lo hacen los pilares que la componen. Y en esta carrera entre dos, la política que están implementando tanto Estados Unidos como China responde a la voluntad de posicionar sus respectivos estándares de modelos y de chips de IA como el enfoque estratégico que debe prevalecer en sus entornos de influencia tecnológica y diplomática. Para ello, las restricciones a la exportación han pasado a ser la clave geopolítica más demandada, convirtiéndose en el terreno en el que verdaderamente se está jugando la rivalidad tecnológica entre Washington y Pekín.
