El folleto de la esperada OPV de Anthropic advierte de que los modelos de inteligencia artificial de la empresa pueden “plantear riesgos catastróficos o existenciales para la humanidad”. Pero, antes de calcular cómo descontar el Armagedón, los inversores tendrán que valorar algunos peligros más inmediatos. Uno es que la IA está trastocando el régimen de propiedad intelectual en el que se sustenta todo el software. Otro, que la propia Anthropic puede pasar de verdugo a víctima de la revolución de la IA. En ambos sentidos, los estragos causados en la industria musical por la llegada de internet a comienzos de los 2000 ofrecen a los inversores una guía esclarecedora.
