Para los banqueros centrales, fijar la política de tipos de interés suele ser la parte más trascendental del trabajo. Sin embargo, quizá no sea así para quien sustituya a la presidenta saliente del Banco Central Europeo, Christine La­garde. El BCE parece decidido a subir los tipos en plena crisis energética. La entidad ya ha comunicado esta senda a los mercados y cuenta con un amplio consenso dentro de su Consejo de Gobierno, formado por 27 miembros. Por tanto, es improbable que la sucesión altere el rumbo. Las grandes decisiones de la próxima presidencia estarán relacionadas más bien con los instrumentos para afrontar crisis, entre ellas si se debe ayudar a Francia y cómo hacerlo.

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