Las disputas comerciales son historias de largo recorrido que dan muchas vueltas, pero el “entendimiento” al que llegaron el viernes la Unión Europea y China en torno a limitar el intercambio de vehículos híbridos indica que a ambas partes les conviene llegar a un punto en común. En realidad, el país asiático aspira a medio plazo a reducir su dependencia de las exportaciones, potenciando el consumo interno, y también desea que se reduzca la competencia entre sus fabricantes de vehículos, que ha provocado una guerra de precios. El acercamiento incluye la voluntad china de recortar los aranceles a productos europeos, y de facilitar las licencias de exportación de tierras raras.

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