Las empresas compran la mayoría de los coches nuevos que se venden en España (el año pasado, el 53,1% frente al 46,9% de particulares, según datos de Anfac), pero están suponiendo un lastre para el vehículo eléctrico: en septiembre, una de cada cuatro personas apostó por los cero emisiones, cuando solo una de cada diez compañías hizo lo propio. Los expertos señalan que ese casi 25% tiene mucho que ver con la entrada en vigor de las ayudas del Plan Auto+, la llegada de modelos chinos baratos y el disparado precio de la gasolina, lo que hace mucho más rentables estos modelos, mientras que las empresas no siempre tienen incentivos fiscales suficientes para pasarse al eléctrico.
