Cuando John Maynard Keynes escribió en 1936 sobre la “eutanasia del rentista”, imaginaba que la abundancia de capital hundiría los rendimientos. El Gobierno español podría lograr algo parecido en la vivienda haciendo que alquilar resulte tan poco rentable que los caseros abandonen el mercado. El problema es que las autoridades carecen de una alternativa convincente.
