Al mercado financiero no le interesa aparentemente la política hasta que pasa a acaparar toda su atención. Los índices bursátiles han ido amasando récords sin apenas despeinarse ante citas electorales o acontecimientos geopolíticos de primer nivel. De hecho, el estallido de la guerra en Irán no ha torcido el rumbo alcista de la Bolsa, mucho más pendiente de la inteligencia artificial que del petróleo. Pero detrás de las pulsiones que mueven el mercado financiero también hay decisiones políticas y si los bonos están sufriendo una pérdida importante de su valor, que en algunas jornadas amaga con calar en la renta variable, es por lo que se decide en la Casa Blanca y en Teherán. Es decir, el bombardeo de EE UU e Israel sobre Irán y la posterior respuesta en represalia de cerrar el estrecho de Ormuz.
