China inauguró el miércoles el canal de Pinglu, una obra monumental de 134 kilómetros que da al oeste del país una salida más directa hacia el Sudeste Asiático, la región convertida en los últimos años en su principal socio comercial. La fricción con Estados Unidos empuja a Pekín a buscar nuevas rutas físicas. En alianza con Rusia estrenó también la llamada Ruta de la Seda Polar, un servicio regular de mercancías hacia Europa que recorta en torno a la mitad el tiempo de algunos trayectos que hasta ahora pasaban por el Canal de Suez.
