El próximo domingo será un día fundamental para el futuro de Alemania, y también de Europa. AfD ganará, salvo sorpresa, las elecciones regionales de Sajonia-Anhalt y tiene posibilidades de obtener la mayoría absoluta, lo que le permitiría sortear el cordón sanitario impuesto por el resto de los partidos. Esta formación es antieuropeísta, prorrusa y xenófoba y, de lograr gobernar, se convertiría en el primer partido de extrema derecha al frente de un land alemán desde la Segunda Guerra Mundial.
