El plan del presidente de la Reserva Federal, Kevin Warsh, para que sean los mercados libres los que fijen el coste de la financiación parece haber durado apenas tres meses. El pasado miércoles, el Tesoro de EE UU anunció un aumento de las recompras de bonos con vencimientos de 10 a 30 años, una intervención llamativa en un momento en que los rendimientos escalaban a niveles no vistos en casi dos décadas. Recuerda a la maniobra bautizada como Operación Twist que se empleó en los años sesenta y en la década de 2010. Esta vez, sin embargo, choca con el empeño de Warsh por forzar a los inversores en bonos a aceptar mucha menos orientación sobre la política monetaria. El twist and shout simultáneo solo producirá disonancia.
