China salda judicialmente la quiebra de Evergrande, el mayor símbolo de la crisis inmobiliaria que atraviesa el país, con la condena penal de su fundador, Xu Jiayin. El empresario de 67 años, que en su día llegó a ser considerado el hombre más rico de Asia, ha sido sentenciado por un Tribunal Popular en primera instancia a cadena perpetua. Los cargos contra él incluyen desde falsificación contable a gran escala hasta sobornos para conseguir créditos.
