Despertarse frente al mar sigue siendo una de las aspiraciones residenciales más extendidas. Pero ese sueño resulta cada vez más difícil de alcanzar, incluso para quienes han nacido y vivido siempre en la costa. El esfuerzo económico que debe realizar un hogar para acceder a una vivienda en un municipio del litoral español absorbe de media el 40% de su renta disponible, seis puntos más que la media nacional (34%). Pero en lugares como Baleares llega hasta el 59%, según un informe de Tinsa, la mayor tasadora de vivienda del país, publicado este miércoles. La pujanza del turismo, que ha impulsado la expansión de la oferta de alquiler vacacional, y la demanda creciente de segundas residencias en áreas con temperaturas más suaves han intensificado la presión sobre los mercados residenciales de la costa. El resultado es una nueva escalada de precios. Las islas, buena parte de la costa mediterránea y algunos tramos del litoral atlántico y cantábrico figuran entre las zonas que más se han encarecido en 2026.

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