
Si la información que ha trascendido hasta ahora es buena, Donald Tang (Shanghái, China, 1963) está a pocos días —un par de semanas, como máximo— de sentarse al ordenador y pensar “misión cumplida” mientras actualiza su perfil de LinkedIn y pone fecha de cierre a su presidencia ejecutiva en Shein. Con un carácter decidido forjado desde la adolescencia, se unió a las filas de la compañía hace casi cuatro años con el objetivo, ahora muy cerca, de sacarla a Bolsa. Y antes de que suene la campana, según publicó Reuters el mes pasado y parece confirmar la ausencia de su nombre en los documentos para la oferta pública inicial, cederá el bastón de mando. No sería de extrañar que lo hiciese con más alivio que pena, porque el gigante de la moda barata llega al parqué desgastado y casi de rebajas.
