El diseño G, la única candidatura española entre las diez que compiten por convertirse en el próximo billete de euro, esconde un secreto. Para descubrirlo hay que girar los billetes y mirarlos en horizontal. Las líneas que a primera vista parecen un simple patrón decorativo se ordenan y conjugan en cuatro bloques que forman la palabra “euro”. Tan familiar que resulta casi imperceptible si no se busca.
