
¿Es más rico, rico del todo, un estadounidense o un europeo? ¿Está Europa empobreciéndose tanto como hemos oído últimamente? Si torturas bien una estadística, acabará confesando lo que quieras. El debate sobre la brecha de productividad y riqueza que separa a Estados Unidos y Europa ha quedado salpicado en cierta medida por el espíritu de este viejo chiste de economistas. Porque, sin necesidad de mentir en los datos, hay cálculos que favorecen unas conclusiones frente a otras.
