
Hace no demasiados años, durante mi intervención en el encuentro navideño de la Fundación “la Caixa”, dediqué unas palabras a Josep Vilarasau. Nunca pierdo ocasión de ponderar su figura, y aquel día, ante toda la plantilla, expresé lo afortunado que me sentía por haber podido trabajar a su lado, además de destacar su inmensa contribución al éxito de “la Caixa”. Pedí un aplauso en su honor, y todos los empleados respondieron con una larga y muy sentida ovación. Vilarasau, que estaba en primera fila, cogió el micrófono y dijo: “Exagera, pero me gusta”.
