Un referente del sector del automóvil como Ford presentaba este jueves la alianza de su división europea con el grupo chino Geely. Lo hacía en la planta de la firma en Almussafes, un enclave icónico con un legado de 50 años a sus espaldas, una historia de la que –paradójicamente– carece la pujante enseña asiática. Todo un signo de los tiempos. Ambas firmas se alían para crear una nueva sociedad, en la que Ford será titular de un 66% y el fabricante chino, propietario también de Volvo o Smart, de un 34%. Desde un punto de vista estrictamente laboral e inversor, el acuerdo y los mensajes transmitidos ayer por los gestores de las compañías no pueden ser más esperanzadores y, por tanto, motivo de celebración.
