El nuevo régimen formal de supervisión británico para escrutar a los llamados cuatro grandes de la nube –Amazon Web Services (AWS), Microsoft, Google Cloud y Oracle– tiene sentido, pero no resuelve todo el riesgo. Bajo el nuevo sistema, el Tesoro designa a los terceros críticos, cuyos servicios al sector financiero pasan a ser supervisados por el Banco de Inglaterra, la Autoridad de Regulación Prudencial y la Autoridad de Conducta Financiera. Sus responsables deberán explicar cuáles de sus servicios son esenciales y demostrar su resiliencia mediante pruebas y autoevaluaciones. El régimen también exige informar de las interrupciones importantes y corregir cada debilidad detectada.
