La reina de las amas de casa estadounidenses, Martha Stewart repartía zumo de naranja, brioches y cruasanes a los operadores de la Bolsa de Nueva York el 19 de octubre de 1999. Había sacado a Bolsa un imperio de revistas, radio, televisión y venta de artículos para el hogar. Cinco años después, en 2004, fue declarada culpable dentro de un escándalo de información privilegiada. Una (mala) práctica tan vieja como las propias finanzas, a la que se refieren en sus novelas Alejandro Dumas, Benito Pérez Galdós o Émile Zola. Autoridades y empresas cuentan para combatirla con un arsenal de mecanismos que no siempre consiguen resultados, pues inferir que alguien ha jugado con las cartas marcadas es muy sencillo, pero demostrar quién y cómo lo ha hecho resulta extremadamente complicado.

Seguir leyendo

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *