La economía española va a resistir con nota el golpe de la crisis energética que ha provocado la guerra en Oriente Próximo. Lo cree la Comisión Europea, que ha mejorado su previsión de crecimiento para España este año: el PIB crecerá un 2,4%, una décima más que en los pronósticos previos y dos más de lo que proyecta el Gobierno. Esta es la única revisión al alza que hace Bruselas, que en general reduce sus estimaciones para la zona euro en tres décimas, hasta el 0,9%, y otras tres para el conjunto de la UE, hasta el 1,1%. En lo que sí hay un pronóstico más lúgubre al de otoño, sin excepciones, es en la inflación: subirá de forma significativa.
