Los enfoques cuantitativos y sistemáticos de inversión llevan mucho tiempo prometiendo dejar obsoleta la participación humana. Ahora, la llegada de la inteligencia artificial amenaza con eliminar a los humanos de la selección de valores de una vez por todas. Pero los sufridos gestores de fondos activos pueden animarse. La historia de la industria –y, de hecho, la propia naturaleza de los mercados– sugiere que eso no va a suceder.
