Dos meses de guerra y dos meses con el estrecho de Ormuz cerrado a cal y canto. Inflación al alza. Señales de enfriamiento económico y riesgos de suministro. Uno de los escenarios más severos que, sobre el papel, podría imaginar cualquier grupo de economistas. Y, sin embargo, ese mismo escenario convive hoy con unas Bolsas instaladas en máximos históricos. Sin señales de normalización en el golfo Pérsico y con el riesgo de estanflación ganando peso en Europa, los inversores mantienen la expectativa de que Estados Unidos e Irán alcancen algún tipo de entendimiento. Una convicción que no se ha disipado pese a chocar repetidamente con la realidad a lo largo de abril, un mes que, contra todo pronóstico, ha resultado ser un excelente mes de Bolsa.
