España, Portugal e Italia coinciden esta vez con Alemania y Austria en reclamar a Bruselas un sistema para gravar los beneficios extraordinarios obtenidos por las energéticas en esta nueva crisis, causada esta vez por la guerra en Irán. La idea es repetir el modelo del conflicto de Ucrania, pero la Comisión Europea se resiste. Ya lo hizo en su momento, y esta vez la urgencia aparente de la situación es menor, dado que no ha habido, por ahora, problemas de escasez, salvo en lo relativo al combustible de aviación. Bruselas prefiere que sean los propios países los que tomen medidas.
