Las crisis se encadenan a un ritmo vertiginoso —el conflicto en Oriente Próximo siendo el avatar más reciente— y la incertidumbre parece haberse instalado de manera permanente en el paisaje económico. Prueba de ello es el cambio de comportamiento de las familias y de las empresas hacia una mayor cautela en sus decisiones de gasto y de inversión.
Inflación
La inflación repuntó en marzo hasta el 3,4% en términos interanuales, no solo por la fuerte subida de los precios del petróleo y del gas provocada por la guerra de Irán. También contribuyó la tensión persistente sobre los componentes subyacentes, particularmente en los servicios, entre los que destacan los ligados al turismo. Las medidas fiscales adoptadas por el Gobierno han podido restar hasta tres décimas de inflación, pero su retirada –prevista, en principio, para el mes de junio— afectaría la senda de precios en la segunda parte del año.
