La economía mundial está en un atolladero empujada por la guerra de Irán. Lo que a principios de año parecía un paisaje nítido y brillante se ha convertido en un abismo tres meses después. Cuando las turbulencias por los aranceles quedaban atrás, las bombas sobre Teherán amenazan con desencadenar una crisis energética sin precedentes. Pese al frágil alto el fuego alcanzado hace una semana entre Estados Unidos e Irán, los riesgos sobre la economía global son crecientes. El daño ya está hecho. Lo que se decide ahora es la profundidad de las heridas sobre la economía del planeta.
