El subidón bursátil del año 2023 engordó las cuentas de los inversores, pero también disparó los bienes que las grandes fortunas de España declaran cada año a Hacienda. La base imponible del impuesto sobre el patrimonio, que es el dinero total del que disponen las casi 230.000 personas que atesoran más de tres millones de riqueza, alcanzó en aquel ejercicio los 934.020 millones de euros. Es una subida de 70.000 millones respecto al ejercicio previo, la más abultada de toda la serie histórica si se excluye la relativa a 2021 debido al efecto de la pandemia. De ese aumento, el grueso ―unos 65.000 millones― tiene un origen claro: la revalorización de los activos financieros.
