
Lo dijo Christine Lagarde en mayo de 2023. “El BCE es independiente de la Fed, miramos lo que hacen otros bancos centrales y la economía de EE UU tiene repercusiones en el resto del mundo, pero tenemos nuestro propio objetivo […] No somos dependientes de la Fed”. Sus palabras, en aquel momento, resonaron más como una declaración de intenciones que como algo que de verdad fuera a materializarse. El mundo económico se había acostumbrado a que los dos grandes bancos centrales coincidieran prácticamente siempre en el signo de las políticas monetarias. Con pequeños matices: los estadounidenses solían ser más atrevidos y los europeos más seguidistas.
