En su afán por “simplificar” las cargas administrativas y regulatorias que las instituciones europeas han desplegado en los últimos años, este martes ha tocado el turno de las empresas de un tamaño mediano que superan a las pymes pero no llegan ser muy grandes: las que tienen menos de 750 empleados. Según los cálculos de la propia Comisión Europea, las medidas que han planteado este miércoles, en el cuarto paquete simplificador que aprueba el Colegio de Comisarios en lo que va de año, afecta a un total de 38.000 compañías y les supondrá un ahorro de unos 400 millones.

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