Isaac es un chico que trabaja en una pastelería a la que entro todas las mañanas a comprar café o algún bizcocho. Tiene 19 años y el pelo blanco, mide 1,70, es de complexión delgada y reconoce ser bastante cariñoso con las personas a las que aprecia. Desde la primera vez que me vio quedó impactado y no puede evitar ponerse nervioso y sonrojarse.
Viviendas para combatir la exclusión
La vivienda, o más bien la falta de ella, es otra de las causas que provocan malestar entre los individuos y tiene un fuerte vínculo con el sentimiento de soledad, sobre todo en la población en edad de emanciparse. Esto se resolvería con casas asequibles. Pero hay otra vertiente en la relación entre soledad y vivienda. “La creciente popularidad del coliving (habitaciones privadas, pero áreas compartidas como cocina, salón, coworking…) y del senior living (espacios están diseñados específicamente para fomentar un estilo de vida activo y social entre sus residentes, personas normalmente por encima de los 65 años) indica una evolución en los modelos de vivienda que intentan abordar el problema de la soledad en diversas etapas de la vida”, explica Adrián Ocaña, senior manager de Real Estate de la consultora EY. Ocaña afirma que los promotores están cada vez más enfocados en crear espacios que no solo sean habitables, sino que también promuevan un sentido de comunidad y sostenibilidad. “La creación de zonas comunes, áreas de coworking y espacios de recreación se ha vuelto esencial”.
El sector está apostando por la creación de espacios de convivencia y estos dos modelos, uno para jóvenes y otro para mayores, pueden ser una respuesta efectiva. “No solo ofrecen un lugar para vivir, sino que también promueven la interacción social y el apoyo mutuo entre los residentes, ayudando a combatir la soledad”, destaca Ocaña. El coliving da respuesta a la movilidad laboral y educativa que ha llevado a muchos jóvenes a trasladarse a nuevas ciudades donde no conocen a nadie. El modelo de senior living está emergiendo como una solución para abordar la soledad y el aislamiento en la población mayor.
Ahora bien, el reto del coste de la vivienda continúa siendo un impedimento significativo. “Para que estas propuestas sean viables y accesibles es fundamental superar las barreras económicas y promover el desarrollo de viviendas que respondan a las necesidades de ambos grupos, facilitando así una vida más interconectada y satisfactoria”, remata Ocaña.
