La OCDE ha puesto cifras a una realidad que los trabajadores ya podían intuir en sus nóminas: el peso de los impuestos sobre los salarios ha aumentado como consecuencia de la falta de actualización del IRPF a la inflación en la mayoría de los países desarrollados. España no escapa a esta tendencia general, y el organismo lo deja claro al constatar un incremento durante 2024 en la denominada “cuña fiscal”, es decir, la diferencia entre lo que paga un empleador por un trabajador y la cantidad que este recibe en neto posteriormente en su cuenta corriente.
