Las grúas y excavadoras regresan al paisaje urbano y con ellas la esperanza de que la grave crisis de acceso a la vivienda pueda aflojar en algún momento. Más construcción y más rehabilitación significan achicar el abismo que ahora mismo existe entre la oferta y la demanda, lo que ayudaría a quitar presión al mercado y evitaría las fuertes subidas de precios que colapsan la vida de millones de personas: el precio de la vivienda nueva se disparó un 12,3% el pasado año, su mayor alza desde 2007, de acuerdo con el INE.
