La Bolsa estadounidense parecía no tener rival. El auge de las estrategias que replican los índices han permitido al S&P 500 registrar ganancias de más del 15% en seis de los últimos siete ejercicios a lomos de nueva tecnología. Un puñado de siete cotizadas, las denominadas Siete Magníficos —Nvidia, Microsoft, Apple, Alphabet, Amazon, Meta y Tesla— han permitido al S&P 500 encadenar un máximo tras otro, mientras las firmas de análisis seguían viendo a Wall Street como el caballo ganador. Las promesas de Donald Trump de menos regulación, rebaja de impuestos y la alianza de 500.000 millones de dólares para desarrollar infraestructuras de inteligencia artificial hacían las delicias de los gestores. El temor a perderse la fiesta llevó a grandes inversores como BlackRock a redoblar su apuesta por las acciones estadounidenses. Hasta que se topó, primero, con los Deepseek y, después, con el muro arancelario.

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