El sistema fiscal español no incentiva la compra de vehículos eléctricos. Así se desprende de la tercera edición del estudio anual de Transport & Environment, un think tank europeo que aboga por un transporte sin emisiones, en el que se observa cómo países con una menor renta per cápita lo están haciendo mejor que España. Es el caso, por ejemplo, de Portugal, un país que avanza a buen ritmo en la electrificación de su parque automovilístico gracias a las ventas a empresas, que encuentran en el eléctrico más incentivos que en los vehículos de combustión. Según el estudio al que ha tenido acceso CincoDías, en un periodo de cuatro años, la diferencia en la carga fiscal para vehículos de empresa entre un SUV eléctrico compacto y su homólogo de gasolina en Portugal es de 30.251 euros a favor del coche eléctrico. En España, en contraste, esta diferencia asciende a apenas 3.209 euros, unas diez veces menos.
