El horizonte de la economía estadounidense se ha nublado. El frenazo del crecimiento puede lastrar la demanda de crédito y aumentar la morosidad, lo que son malas noticias para los bancos. De momento, sin embargo, las grandes entidades financieras estadounidenses han sabido sacar partido de la inestabilidad. Los grandes bancos de Wall Street han compensado con creces el estrechamiento de márgenes derivado de la caída de los tipos de interés gracias a los fuertes ingresos de sus mesas de renta variable en un entorno de gran volatilidad en los mercados. El auge de los ingresos de intermediación, negociación y financiación vinculados a la Bolsa han permitido a JPMorgan, Bank of America, Citi, Wells Fargo, Morgan Stanley y Goldman Sachs lograr unos beneficios de 38.727 millones de dólares (unos 34.200 millones de dólares) en el primer trimestre, un 14% más que un año antes. Las comisiones de banca de inversión también han resistido mejor de lo previsto.

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