La confianza del consumidor aguanta pese a los tiempos revueltos. La mayoría de los españoles creía a finales de marzo, poco antes de que la andanada arancelaria de EE UU alcanzara su ápice, que mantendría en los próximos meses sus hábitos de compra y de ocio: no renunciaría al pescado fresco ni al aceite de oliva, se iría de vacaciones y comería fuera igual o más que antes. También esperaba que su capacidad de ahorro perdurara en el futuro cercano, aunque su percepción sobre el mercado laboral e inmobiliario era algo más sombría. Casi un tercio sentía que el paro había aumentado y cerca de la mitad era pesimista sobre la posibilidad de comprar una vivienda, según la primera edición de Termómetro 5D, una encuesta pionera elaborada por 40dB. para CincoDías y EL PAÍS.
