A los negocios no les gusta la incertidumbre, ni económica ni jurídica. Los vaivenes de la política comercial estadounidense han activado el modo contención en las empresas, que de la noche a la mañana habían pasado de una hoja de ruta basada en una ralentización suave de la economía a una de recesión activada por la guerra comercial. La pausa de 90 días anunciada por Donald Trump deja las previsiones de beneficios de las grandes empresas de EE UU en un limbo del que tendrán que salir en las próximas semanas, a medida que las cotizadas vayan retratando sus cuentas del primer trimestre del año y aclaren sus previsiones para los siguientes meses.
