El Ayuntamiento de Róterdam (Países Bajos) no tiene control sobre el número de trabajadores migrantes europeos que viven en malas condiciones en la ciudad. Desde la apertura de las fronteras europeas a los nuevos estados miembros de Europa del Este —un proceso que empezó en 2004— la ciudad portuaria calcula que puede haber unas 80.000 personas en esta situación. Aunque cerca de la mitad residen en casas que están registradas en el Consistorio, “muchos están sujetos a condiciones que chocan con la imagen que tienen los ciudadanos holandeses de sí mismos y de Países Bajos como un lugar civilizado”, admite Tim Versnel, concejal de Empleo de la ciudad portuaria por el VVD (Partido Popular para la Libertad y la Democracia, centroderecha liberal).
