El pasado 2 de abril los Estados Unidos decidieron aumentar sus aranceles a un nivel superior al que aplicaban en 1930, cuando se adoptó la famosa legislación Smoot-Hawley, cuya consecuencia fue una espiral proteccionista que contrajo en dos tercios el comercio internacional. Dichas medidas son por lo demás totalmente arbitrarias y discriminatorias en contra de las normas más básicas del derecho internacional. Sus efectos secundarios incluirán la retorsión, la desviación del comercio hacia los mercados abiertos y el riego de que los países ofrezcan un acceso preferencial a su mercado a cambio de una reducción del impacto de los aranceles. Más allá del impacto inflacionista y el riesgo de una recesión global, se trataría del final del sistema multilateral de comercio que costo 80 años construir.
