En Wall Street el negocio de fusiones y adquisiciones es uno de los más importantes. Y en él las alarmas hace semanas que no paran de sonar. ¿El culpable? Donald Trump. ¿El motivo? Las operaciones corporativas con las que todos soñaban —claves para los bonus de miles de profesionales de la capital del dinero— no se están materializando. Así lo confirman los principales banqueros de inversión de Morgan Stanley y UBS: la negociaciones para sellar futuros acuerdos están paralizadas. ¿Más señales de esta sequía? Kirkland & Ellis, el asesor legal número uno del mundo en fusiones y adquisiciones (M&A, según sus siglas en inglés), advierte de que las entidades financieras son ahora mucho más selectivas a la hora de dar préstamos para crecer de forma inorgánica.
