Las plataformas de televisión que emiten en streaming mediante internet luchan por no morir de éxito tras una década prodigiosa para el sector. Sus grandes jugadores consolidan un arsenal de estrategias que van desde alianzas entre ellos para minar a otros adversarios hasta la diversificación de servicios, el aumento de retransmisiones en directo, el despegue de los ingresos publicitarios y las subidas de precios en las suscripciones. La rivalidad se recrudece con la proliferación de operadores mientras un cliente cada vez más promiscuo cambia su abono de una plataforma a otra en busca de estrenos específicos y prefiere pagar menos a cambio de visualizar anuncios comerciales. En paralelo, la Inteligencia Artificial se abre paso en nuevos frentes de la industria que van desde la personalización de contenidos y publicidad hasta el salto a la producción de ficciones. Esta nueva guerra mundial del vídeo bajo demanda se libra en los márgenes de un negocio alcista de 1.800 millones de abonados que genera 100.000 millones al año en todo el mundo. Y pese a la saturación de la oferta, nada indica que la curva de crecimiento muestre síntomas de caer en el corto plazo.
