La industria del automóvil lleva desde hace cinco años haciendo frente a un reto tras otro. A la ya pasada escasez de microchips y componentes post Covid-19, la competencia con China, el cambio al vehículo eléctrico y las exigencias para reducir emisiones, se le suma desde ya el cobro de un 25% de arancel a todos los vehículos importados a Estados Unidos por la guerra comercial de Donald Trump contra el mundo. El efecto de estos aranceles, que no se suman a los aranceles “recíprocos” anunciados este miércoles por el presidente estadounidense, afectará de manera muy dispar a la industria automovilística internacional, haciendo especial daño a Japón, Corea del Sur y Alemania.
