El choque político entre los socios del Gobierno sobre la tributación del salario mínimo interprofesional (SMI) ha terminado con un acuerdo en el que todos han ganado a medias. Sumar ha logrado el alivio fiscal que exigía para estas rentas, y el PSOE que el beneficio solo dure un ejercicio y que no sea generalizado: la fórmula pactada es una nueva deducción. A falta de conocer los detalles sobre el funcionamiento de esta rebaja impositiva, fuentes gubernamentales trasladan que los trabajadores afectados, que suponen cerca de un 20% de los perceptores del SMI, soportarán retenciones en el IRPF este año, de unos 30 euros al mes, y deberán presentar la declaración de la renta en 2026 si quieren obtener la devolución, aunque no estén obligados a hacerla. Eso porque ganan menos del límite a partir de los cuales es perceptivo confeccionarla.

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