Una red de carga de coches insuficiente; una industria acomodada en amplios márgenes de beneficio; una política medioambiental mal ejecutada y un sector poco innovador. Estas y otras razones están detrás del escaso entusiasmo de los consumidores europeos por los coches eléctricos made in Europe, según el documento elaborado por el grupo de opinión de economía política EuropeG, dirigido por el exconsejero de Economía de Cataluña Antoni Castells.
