Europa se ha embarcado en una carrera de fondo para mejorar su competitividad, pero esta no irá a ninguna parte, quizás ni siquiera consiga arrancar del todo, si no cuenta con trabajadores cualificados a la altura de los desafíos industriales y tecnológicos que requiere una UE que busca no quedarse atrás frente a otros grandes bloques económicos, tanto al este como al oeste de sus fronteras. Y ahí, los Veintisiete tienen bastantes carencias. Por ello, la Comisión Europea ha presentado este miércoles la Unión de Capacidades, un plan para mejorar las habilidades de los trabajadores —desde la educación básica en el colegio a su entrenamiento continuado a lo largo de su vida laboral—, facilitar su movilidad en la UE y, también, para atraer a los más capacitados extracomunitarios, sobre todo en sectores como el sanitario donde quedan muchos puestos por cubrir.
