Las mayores gestoras de fondos del planeta —todas ellas estadounidenses— se han visto abocadas con la vuelta de Donald Trump a la Casa Blanca a abandonar sus compromisos en materia de inversión socialmente responsable. El Partido Republicano de EE UU hace ya tres años que desató una furibunda batalla con todo lo que sonara a compromisos medioambientales, sociales o de igualdad y el regreso de Trump no ha hecho sino exacerbar ese ataque.
