El tejido empresarial español está cambiando: las empresas grandes acumulan una porción cada vez mayor del total del empleo, mientras las pequeñas emplean a una proporción menor. Un sambenito que siempre ha acompañado a la economía española, el que la define como un país de pymes, encoge poco a poco. A cierre de 2024, las empresas con más de 250 trabajadores empleaban al 43% de los asalariados, cinco puntos más que hace una década, una tendencia que se acelera desde la pandemia. Es un cambio paulatino, que avanza décima a décima cada año y que, según los expertos consultados, encierra buenas noticias: a mayor tamaño empresarial, normalmente más productividad de las empresas y mayor competitividad de la economía, lo que puede redundar en mejores condiciones laborales para los trabajadores.
