Mientras Elon Musk juega a poner patas arriba a las principales democracias del mundo con su apoyo explícito a la ultraderecha, a su niño bonito, Tesla, empiezan a fallarle varios engranajes. El pionero en la fabricación de vehículos eléctricos, que redujo a la mitad su beneficio en 2024 (cayó un 53%, hasta los 7.091 millones de dólares), vio desplomar sus ventas en el Viejo Continente en el primer mes del año. En el caso concreto de España, por ejemplo, sus matriculaciones se derrumbaron un 75,5%, con apenas 268 unidades; mientras que en países como Alemania o Francia el retroceso alcanzó el 60% y el 63%, respectivamente. Este sonoro derrumbe ha provocado incluso que la china BYD, su principal competidor mundial, la haya superado en ventas en enero en Reino Unido, España, Irlanda y Portugal, según datos recopilados por Bloomberg.
