Edificio de propiedad vertical de la derecha del Eixample de Barcelona donde los vecinos han alertado recientemente de que ha cambiado de dueño.

La compra de la Casa Orsola de Barcelona por parte del Ayuntamiento y la fundación Habitat 3 anunciada este viernes cayó como una noticia agridulce. Por un lado, los colectivos de vivienda de la ciudad celebraron que los vecinos amenazados de expulsión se podrán quedar; pero, por otro, los barrios más pobres y con desahucios frecuentes, y los otros edificios que han sido comprados y donde también hay inquilinos, se preguntaron por sus casos y pidieron que se les blinde también. “Con los nueve millones de euros que se van a gastar en ese edificio solucionarían todo el problema de vivienda que hay en los barrios de la Zona Nord y parte del distrito de Nou Barris”, reaccionó el presidente de la asociación de vecinos de Ciutat Meridiana, Fili Bravo, castigado por desahucios prácticamente cada semana, muchos de ellos ejecutados en medio de grandes despliegues policiales. Ciutat Meridiana está en la periferia de la periferia norte de la ciudad y Bravo suele preguntarse “dónde está la prensa” cuando intentando parar desahucios hay apenas 30 o 40 personas.

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